Sunday, July 13, 2014


Nos dirigíamos al Matadero Franklin, para algunos del grupo un destino poco atractivo, el idealismo tomaba fuerza en ellos y de frentón  generaba repulsión la posibilidad de permanecer con el resto de sus compañeros, tomando distancia y apartándose  del atravieso.

Me parecía familiar el nombre del matadero franklin, pero nunca había ido, me imaginaba nuevamente algo muy distinto de lo que era, no conocía sus límites ni menos la idea propia del lugar, por eso me seguía intrigando su descubrir.

Un peculiar olor nos indicaba ya que bordeábamos el matadero, para algunos un aroma insoportable al punto de taparse la nariz. Nos adentramos, pero al parecer  ya muchos nos queríamos ir, andábamos uno  pegado al otro, daba la sensación de que nadie le parecía atractivo el atravieso del matadero y solo esperábamos que los profes nos guiaran ya!  Encontramos personajes que nos pudiesen brindar  más información y de pronto sin darnos cuenta que estábamos tapando el pasillo de la galería un trabajador nos pedía permiso mientras cargaba en su espalda la mitad de una vaca sin piel y muerta pero… era tan evidente la forma del animal que ya comenzaba a entender porque algunos compañeros no quisieron acompañarnos.  Los murmullos sobre de la matanza animal y del consumo de la carne, mientras conversaban con nosotros ciertos personajes históricos del matadero, eran la tónica de nuestro andar pero ahora que lo pienso un poco más, la permanencia de este mercado a través del tiempo y su traspaso de generación en generación es un claro ejemplo de la capacidad de adaptabilidad por costumbre cultural de las personas, nos contaba que existía una hermandad entre ellos y que su capacidad de organización entre sus trabajadores han forjado el cimiento en roca de este comercio, enfrentando diversas variables, de tiempo, de reubicación, de leyes e incluso de catástrofes como incendios.


Nos dirigieron a una sala tipo cede del matadero donde conservaban y exponían una cantidad de fotos que reflejaban las recién nombradas variables. Se escuchaba un aullido cercano y no falto la mala broma de que se estaban cocinando a un perro, es que el lugar lo ameritaba.
Nos fuimos de ahí  y nos juntamos con los compañeros que no quisieron entrar y comenzamos a caminar hacia San Diego atravesando todo el comercio persa del sector, si querer nos fuimos segregando ya que las ofertas parece que estaban muy rentables jajá, luego nos dirigimos por dato de la profe a la Comunidad Andalucía que eran un conjunto de viviendas progresivas y sociales muy interesante de estudiar y por supuesto de recorrer y visitar.